Reencontrar El Sueño , Wilfredo Guibert y Marianela Prendes

“La sensación de que yo puedo hacerlo constituye el principal motor del cambio”.
Profesor Robert Kaplan

Es muy placentero dormir bien las horas necesarias y soñar sobre cosas agradables o excitantes mientras que dormir intermitentemente con pesadillas frecuentes o no poder dormir puede resultar en detrimento de la salud y la calidad de vida de las personas.

El sueño es el descanso diario de la mente, el momento de crecer nuestros cuerpos en desarrollo y el momento en que nuestra mente analiza a nivel inconsciente los problemas complicados y las incertidumbres que nos preocupan. William Shakespeare le llamaba al sueño “el principal nutridor en el festín de la vida” y esto es verdad porque el sueño permite el descanso del cerebro y de todas las estructuras biológicas que sostienen la vida y la salud de los seres humanos.

Los adultos con responsabilidades sociales y familiares necesitan tener una buena salud psíquica, es decir,  un estado en que la persona está satisfecha de sí misma, se relaciona bien con los demás y es capaz de resistir y afrontar los problemas cotidianos. Para lograr este estado de buen funcionamiento psicológico es determinante tener una buena y regular costumbre de buen dormir y saber cómo controlar el insomnio cuando aparece.

El sueño normal satisfactorio incrementa nuestra resistencia física y psicológica lo cual permite aumentar nuestro autocontrol y disminuir nuestra vulnerabilidad. Para cualquier ser humano no dormir lo suficiente tiene consecuencias negativas a corto plazo como son: somnolencia, cambios repentinos en el humor, pérdida de la memoria reciente y falta de creatividad. También tiene consecuencias a largo plazo como: obesidad, envejecimiento precoz, agotamiento, disminución del deseo sexual, mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, pérdida crónica de la memoria, etc.

El funcionamiento normal del mecanismo de la tensión emocional es indispensable para la acción eficiente, pero cuando las personas no duermen lo suficiente, este mecanismo se altera y en un corto plazo (8 meses) la persona podría presentar síntomas de una alteración psicológica. Cuando esto último sucede aparece en las personas la imperiosa necesidad de reencontrar el sueño.

La mayoría de los problemas con el sueño aparecen producto de conflictos emocionales mantenidos en el tiempo, de preocupaciones e inseguridades que las personas sienten ante problemas sociales, familiares y económicos, de estar trabajando mucho días y meses durante la madrugada, de consumir drogas o medicamentos que alteran el funcionamiento del sistema nervioso central y de no tener un horario regular estable para dormir.

Ustedes se preguntarán ¿qué hace falta para conciliar el sueño y dormir bien cada día?

Existen diversos métodos que nos permiten mantener un buen hábito de dormir, un sueño reparador y poder autocontrolar el insomnio cuando tenemos dificultades para que se produzca la inducción del sueño normal en nuestra mente.

En primer lugar, dormir la cantidad de horas necesarias acorde con la edad y en el momento más oportuno. Los adultos deben dormir como mínimo 6 horas diarias, los adolescentes y los jóvenes 8 horas y los niños al menos 10 horas. La noche es el mejor momento para dormir porque es cuando se dan las mejores condiciones medioambientales y sociales para una satisfactoria inducción del sueño como mecanismo natural e involuntario del cuerpo humano.

Segundo, los ejercicios físicos, un protector universal de la salud del hombre, son además un excelente inductor del sueño reparador. Para un buen sueño nocturno qué agradable, saludable y beneficiosa es una caminata por lugares que nos permiten ejercitarnos mientras nos mantenemos en contacto con la naturaleza. Un ejemplo lo constituyen los caminos hechos con rekortan en el parque Kennedy de Coconut Grove donde siempre es posible una buena sesión de ejercicios físicos y de relajación sobre la hierba.

En tercer lugar, hace falta tratar de tener siempre un día de vida motivante, entretenido y con un saldo optimista al final de este, donde realicemos actividades apacibles y relajadas antes de irnos a la cama y evitemos consumir bebidas estimulantes como el café, té, chocolate, y las que contienen cola a partir de la media noche.

También ayuda a dormir el darse un baño con agua caliente antes de acostarse, tener un ambiente propicio para dormir como temperatura agradable, oscuridad en la habitación, ausencia de ruidos, colchón cómodo y rígido y no tener hambre o haber cenado abundantemente antes de ir a dormir. Cuando uno está próximo a acostarse debe tratar de no tener disgustos o discusiones de signo negativo y en caso de tenerla debe posponer el ir a dormir al menos dos horas, haciendo algo manual o conversando con otra persona.

Muchos expertos en los problemas  del sueño afirman que las personas que presentan problemas para dormir durante más de  7 días continuos deben considerar que están teniendo insomnio. Cuando esto ocurre existen una serie de hábitos sencillos que deberíamos seguir para lograr un autocontrol en el enfrentamiento del mismo. Estos son:

  • Acostarse con la intención de dormir, solo cuando tengan sueño.
  • No utilizar la cama para nada que no sea dormir excepto la actividad sexual.
  • Si cuando se acuesta observa que no puede dormir, levántense y vaya a otra habitación a realizar actividades que desee y vuelva a su cuarto solo para dormir. Repita esta rutina tantas veces como sea necesario durante la noche.
  • Cuando no tenga sueño siempre piense  “como no tengo sueño le voy a aprovechar las horas a la noche haciendo algo productivo o entretenido” e inicie alguna  actividad. No insista en querer dormir a toda costa.

Estos métodos y hábitos sencillos son la clave que ayudará a su cuerpo a adquirir un ritmo consistente de sueño y a su mente a reencontrar el mecanismo natural de inducción del sueño. Su puesta en práctica les ayudará además a mostrarse a ustedes mismos, que las acciones activas de la persona son mejores para un buen sueño y bienestar que la inacción y la apatía.