UNA MANERA DIFERENTE DE VER LOS CONFLICTOS HUMANOS, Wilfredo Guibert y Marianela Prendes

La mayoría de nosotros nos vemos involucrados en conflictos día tras día. Puede que yo tenga un conflicto conmigo mismo sobre si debo o no ver la televisión en español. En un matrimonio puede surgir un conflicto sobre como enfrentar una dificultad que tienen en sus relaciones sexuales o tal vez dos equipos de baloncesto entren en conflicto al discutir las reglas de juego.

¿Se dan cuenta en estos ejemplos de realidades que originan conflicto?
¿Que provoca conflictos?
¿Los conflictos son buenos o malos?

Los conflictos se producen porque todos nosotros somos personas diferentes que además nos agrupamos en familias y grupos que son diferentes y no funcionan de la misma manera. Esto produce que tengamos con mucha frecuencia distintas opiniones, sentimientos y experiencias sobre las cosas y la manera de lograr determinados objetivos. Por eso, los conflictos son parte indisoluble de nuestra vida y dado que ellos son inevitables, parece tener sentido el tratar de aprender cómo manejarlos de forma creadora y constructiva.

Para que haya conflicto la persona o las partes deben percibirlo como tal, pues el hecho de que exista o no un conflicto es cuestión de percepción; si nadie tiene conciencia de que hay un conflicto, entonces este no existe. El conflicto puede ser también una lucha dentro de nuestra propia mente que se desata como resultado de necesidades, deseos o tentaciones.

Definimos el conflicto como “un proceso que se inicia cuando una o más personas o partes no pueden ponerse de acuerdo con respecto a algo y perciben de forma consciente este desacuerdo”.  Esta definición abarca toda una gama de grados de conflictos humanos, desde los actos violentos y francos hasta las formas sutiles de desacuerdo con uno mismo.

Los conflictos se originan por la oposición, por la pobre disponibilidad de recursos materiales o espirituales, la incompatibilidad de metas, las diferencias en la interpretación de hechos, la intensificación de las emociones, las diferencias en los valores y creencias y por algunas formas de interacción no cooperativas.

Los conflictos son de distintos rango, desde desacuerdos de pequeña monta hasta una guerra nuclear y se manifiestan de muy diversas formas como: contradicciones internas, actuaciones hipócritas o existencia de prejuicios, desavenencias o desacuerdos, usos de ironías o expresiones indirectas, discusiones, luchas físicas o agresiones y guerras en diferentes escalas.

Dependiendo del espacio social que abarquen los conflictos estos pueden ser intragrupales e intergrupales. Los primeros son los que surgen entre personas de un grupo en particular; por ejemplo, a muchos estudiantes no les importa interrumpir las clases conversando, con los ruidos del celular, comiendo en clases o llegando tarde mientras que a otros esto les molesta pues les dificulta su atención a la clase. Esta contradicción se intensifica cuando los profesores se muestran indiferentes a ella o no predican con el ejemplo.

Los conflictos intergrupales son los que ocurren entre grupos de diversos tamaños y alcances, incluyendo clubes, organizaciones, comunidades y naciones. Ejemplo: muchos estudiantes del College piensan que el método empleado en las clases de Speech/Listening para enseñar no es bueno mientras que muchos profesores piensan que si y que los malos resultados en el cumplimiento de los objetivos se deben al poco esfuerzo de los estudiantes.

Una vez que sabemos todos estos aspectos interesantes sobre los conflictos nos preguntamos: ¿Tienen alguna utilidad los conflictos?

A la mayoría de las personas que se les solicita que describan lo que entienden por conflictos, generan opiniones que incluyen por lo general una serie de palabras negativas como: problema, ira, hostilidad, violencia u odio. Esto indica que la mayoría de nosotros abordamos el conflicto desde una actitud o creencia fatalista que lo valora como un elemento negativo, que causa dolor, provoca estrés, miedo, violencia y entorpece las relaciones.

Las connotaciones negativas que muchas personas damos a los conflictos son el resultado de mensajes que hemos recibido y asimilado en el transcurso de la vida y proceden de nuestros padres, maestros, amigos, medios de comunicación y la literatura. Estos mensajes han contribuido a crear actitudes y creencias negativas en torno a los conflictos, que se manifiestan en como reaccionamos ante ellos.

En la población son muy populares algunas creencias negativas sobre los conflictos, las cuales dificultan nuestro desempeño efectivo en la vida social, donde necesariamente hay que interactuar con las diferencias en criterios, actitudes y modos de actuar de otras personas y grupos humanos. Algunas de estas creencias son:

  • Cuando pierdas no te enfades y ya, véngate.
  • Evita el conflicto a toda costa pues conduce a problema.
  • No discutas las orientaciones que te da el jefe.
  • Si no te entienden no discutas.

Sin embargo, los conflictos son útiles, en tanto pueden aportarnos cambios positivos y nos permiten darnos cuenta de otros ángulos de visión de un conocimiento, un problema o situación determinada. Ellos se convierten en positivos o negativos de acuerdo a como los percibimos y manejamos:

  • Usados de forma constructiva, los conflictos pueden resultar efectivos porque ayudan a producir un cambio, pueden ser un intercambio de información y de ideas, de ahí que contribuyan a promover la comprensión, a ser una experiencia gratificante y a llevar al logro de resultados positivos.
  • Usados de forma destructiva, los conflictos pueden herir sentimientos, generar incomprensión y conducir, incluso, a la violencia.

Los conflictos se van desarrollando con el discurrir del tiempo y cuando están encubiertos o imperceptibles siempre habrá un incidente que los haga salir a la luz pública. Además puede empeorarse un conflicto, si se arrastran también conflictos del pasado; de ahí que resulte importante hacer frente al conflicto en el mismo momento en que surge.

Todos deberíamos saber que los conflictos tienen muchas soluciones posibles y que aunque no siempre generemos el conflicto, sí podemos siempre elegir la forma en que vamos a afrontarlo, aun en circunstancias de emergencia.
Muchas personas creen que los conflictos se deben evitar pues indican que uno tiene problemas emocionales o que los grupos no funcionan bien y este anticuado estándar afecta la manera en que ellas y los grupos enfrentan los conflictos. Sin embargo, los investigadores dicen que los conflictos son naturales e inevitables en la vida de cualquier persona o grupo y que no siempre son malos, sino que pueden ser una fuerza positiva que determine el desarrollo personal y el rendimiento de los grupos y su buena cohesión.

Recientes investigaciones en el campo de la inteligencia emocional dicen que “los conflictos pueden ser una fuerza positiva en un grupo y que para que un grupo se desempeñe de manera efectiva es imprescindible que exista cierto grado de conflicto” que ayuda al desarrollo de una cohesión dinámica interna, a reforzar sus metas y a mejorar su rendimiento.

El conflicto es constructivo cuando mejora la calidad de las decisiones, estimula la creatividad y la innovación, fomenta el interés y la curiosidad de los miembros del grupo, ofrece un medio para ventilar problemas y liberar tensiones, fomenta un entorno de evaluación de uno mismo y de cambio.

¿Cómo podemos evaluar los conflictos a nivel familiar y personal? Los podemos evaluar como:

  • Ganar – Perder.  Ocurre cuando una de las partes evita el enfrentamiento de forma sistemática por pereza, desidia o miedo. La persona evita el conflicto a priori y prefiere perder de entrada en lugar de enfrentarse al otro independientemente de que pueda tener  razón. Su salida a la angustia es la huida. En esta clase de conflictos también están los que quieren y pretenden vencer siempre.
  • Perder – Perder.  Ambas partes pierden, son los conflictos mal manejados y mal resueltos, fácilmente reconocibles porque las personas se quedan con una sensación de insatisfacción, frustración, impotencia y soledad. Son conflictos en los que la falta de escucha, el juzgar al otro previamente, las posturas extremas y el lenguaje ofensivo van distanciando a las personas involucradas hasta construir barreras de prejuicios.
  • Ganar – Ganar es el conflicto positivo, debería predominar entre nosotros. Se gana a través de la comprensión del otro y la negociación de los valores en juego. Se gana en aprendizaje de estrategias y en experiencias positivas. Se negocian las condiciones, los tiempos, las modalidades, etc., para solucionar el conflicto. Todos ceden algo y todos ganan algo, parece el modo más eficaz y sano para enfrentarse a situaciones conflictivas. Lo importante no es cómo eliminar o prevenir el conflicto, sino cómo sostener una controversia animada, sin disputas letales y que te desarrolle en algún sentido.

¿Qué consejos claves  existen para la resolución positiva de los conflictos?

Las personas que desean visión constructiva de los conflictos y resolución positiva de los mismos deben seguir los 10 consejos claves que le damos a continuación:

1º.    Considerar los conflictos algo natural  y abordarlo en cuanto tengas conciencia de ellos.

2º.    Escuchar atentamente para entender bien el problema y cen-trarse en este y no en la persona y sus características.

3º.    Determinar si un resultado es realmente relevante a la resolución del conflicto, mediante la formulación de preguntas abiertas y directas sobre el mismo.

4º.    Intentar llevar las suposiciones ocultas (creencias y/o emociones) sobre un conflicto a la superficie, de tal manera que puedan ser discutidas.

5º.    Escuchar atentamente, no expreses tus contra argumentos cuando la persona está hablando, oye su lógica y su razonamiento, aunque no estés de acuerdo.

6º.    Anima a que se expresen los sentimientos que están debajo delas ideas. Los sentimientos pueden bloquear la posibilidad de oír y la expansión de nuestra mente.

7º.    Evitar las afirmaciones absolutas que no dejan sitio para las aclaraciones. Ejemplo: “Nunca creeré que”, “no voy a hablar del asunto”, “ no voy a entender aunque…”.

8º.    Intentar crear una situación de ganar-ganar. Un enfoque útil es el que hace que cada persona implicada en el conflicto afirme: “Lo que quiero que tú sigas haciendo”; ”Lo que quiero que tú empieces a hacer” y “Lo que quiero que tú dejes de hacer”.

9º.    No imponer acuerdos y centrarse en negociar los puntos que conducen a que ambos ganen con las soluciones encontradas y realizar su seguimiento.

10º.    Solicitar la asistencia de  mediadores o dependencias que pueden ayudar cuando usted sienta que se están agotando las soluciones o las posibilidades de acuerdos.

Estas reflexiones y sugerencias permiten que nuestro manejo de los conflictos sea más efectivo y que gradualmente incorporemos a nuestro estilo de vivir una manera más creadora y constructiva de verlos y de resolverlos para aprovechar al máximo las riquezas que tienen las diferencias, la diversidad y la multiculturalidad.

Desearíamos que después de leer este articulo y con la intención de saber qué tan buenas son sus habilidades para resolver conflictos actualmente, rellenaras un cuestionario muy interesante llamado GUÍA BÁSICA PARA LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS que mide estas habilidades y que aparece en la versión “on line” de esta revista.